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El frío en la tercera edad

Estamos acostumbrados a escuchar hablar de la prevención del calor y de las muertes que son causadas por este factor, pero no se trata de la misma manera el frío cuando llega a nuestras calles. Esta semana estamos soportando temperaturas muy bajas y, en muchas ocasiones, la frialdad puede ocasionar importantes problemas de salud.

El frío no provoca molestias con efecto inmediato en las personas, pudiendo aparecer síntomas como los dolores musculares y procesos catarrales al cabo de unos días después de la exposición a estas temperaturas. Hay que tener en cuenta que este tipo de síntomas a cierta edad pueden complicarse debido a que la capacidad funcional respiratoria y cardiaca es reducida en comparación al adulto medio.
El frío intenso también puede causar alteraciones en la vía pública, formándose placas de hielo que favorezcan accidentes de tráfico y caídas por superficie resbaladiza, por eso las personas mayores deben tener especial cuidado en las calles, ya que cualquier tipo de caída puede suponer una fractura casi segura debido a la fragilidad de los huesos.

Como ya sabemos, más vale prevenir que curar, por eso dejamos algunas medidas de prevención contra los problemas causantes del frío.

Abrigarse
Es importante llevar la indumentaria adecuada contra el frío, así como tejidos que contribuyan a mantener el color corporal y que sean ligeras, sin ceñirse mucho al cuerpo.
Es recomendable usar bufandas, gorros y guantes de lana, y calzado resistente al agua y antideslizante.

Dieta equilibrada
Con el frío el cuerpo necesita la aportación de más calorías que de costumbre, por lo tanto es necesario cuidar su alimentación consumiendo productos variados ricos en hidratos de carbono, proteínas y vitaminas provenientes de frutas y verduras.
Uno de los consejos para entrar en calor es tomar alguna bebida, caldo o crema caliente para que la autorregulación de la temperatura corporal.

Actividad física
Aunque a veces pueda costar salir a la calle, no renuncie a salir a caminar, por superficies llanas y utilizando calzado cómodo y apto para posibles cambios en los suelos.
Practicar el paseo a diario es muy saludable para mantener el cuerpo y la mente activa, aunque debe evitarse los cambios bruscos de temperatura. Si el exterior no lo permite, puede moverse por dentro de casa.

Favorecer las relaciones sociales
Una de las consecuencias negativas del frío suele ser el aislamiento de las personas mayores en sus casas, disminuyendo así el contacto con su entorno o limitándose a llamadas esporádicas. Es por eso que a pesar de las circunstancias hay que intentar encontrarse con algún amigo o familiar, para no caer en el mayor problema que existe en la tercera edad como es la soledad.

Vivienda en buenas condiciones
Como es natural, con el frío se pasa mucho más tiempo en casa y por ello es esencial tener la vivienda en buenas condiciones. Hay que vigilar que el aislamiento térmico sea el adecuado, sin ventanas mal cerradas y rendijas abiertas para mantener el calor del hogar.

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