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Fondos de inversión para complementar la pensión

Fondos de inversión para complementar la pensión

No es un gran secreto que muchos de los beneficios obtenidos por medio de una pensión de jubilación son deficitarios y, con suerte, apenas alcanzan para sobrevivir al fin de mes.

Es allí donde surge la pregunta: ¿cómo hacer entonces para procurar unos ingresos adicionales a los que obtendremos por concepto de nuestra jubilación?

Existen opciones para generar ciertos ingresos pasivos que pueden aportarnos luces al problema. Una de estas es invertir un cierto capital en fondos de inversiones.

Y es que para aspirar a multiplicar nuestro patrimonio hay que hacer inversiones; es decir, ponerlo a trabajar para nosotros. Crear poco a poco un portafolio consolidado y financieramente sano puede proveernos de esos recursos adicionales que acompañen a nuestra pensión.

¿Qué son los fondos de inversión?

Los fondos de inversión son portafolios financieros que reúnen múltiples acciones, bonos, certificados y demás papeles bursátiles,  empaquetados bajo una misma denominación y que obtienen rendimientos ponderados de acuerdo con el desempeño de cada colocación.

La participación en estos fondos se concreta con un aporte mínimo determinado, que depende del fondo y las tarifas de quien presta el servicio. A partir de allí empezaremos a devengar los rendimientos que registre el fondo en cuestión.

Para masificar y facilitar la participación, las empresas que ofrecen estos servicios financieros han simplificado la composición de los fondos agrupando inversiones que corresponden a tres grandes grupos: garantizados, mixtos y de renta variable.

El riesgo a asumir establece el tipo de fondo

De acuerdo al riesgo que se quiera asumir se puede decidir entre estos tipos de fondos de inversión. El posible rendimiento es directamente proporcional al riesgo que asumimos.

Fondos garantizados

Los fondos garantizados son los más conservadores; es decir, la composición de las inversiones bursátiles involucradas tiene riesgo mínimo. Normalmente se conforman de bonos de deudas emitidos por países solventes, acciones de empresas con calificaciones altas y certificados de depósitos.

Por su naturaleza este tipo de fondos ofrece rendimientos relativamente bajos, pero garantizando al menos una cuota mínima. Es muy frecuente que los capitales reunidos en planes de pensión utilicen los fondos de inversión garantizados para procurar ganancias sin peligro de merma.

Fondos mixtos

Los fondos mixtos preparan canastas de inversión que combinan colocaciones que ofrecen seguridad con otras que pueden representar un riesgo controlado. Pueden incorporar inversiones en materias primas, acciones de compañías de poca trayectoria pero que prometen proyectarse favorablemente, e incluso aportes que apoyen proyectos de innovación o tecnología.

Al estar asociados estos fondos a inversiones un poco más riesgosas, no pueden garantizar un cierto porcentaje de ganancia mínima, pero existe la posibilidad de que, a la larga, superen la rentabilidad prometida por los garantizados.

Fondos de renta variable

En estos no hay ninguna garantía de obtener ganancias y el riesgo es elevado. Es una suerte de lotería que puede rendir magníficos beneficios o, por el contrario, significar incluso la pérdida de buena parte de la inversión.

Generalmente los que participan en estos fondos de riesgo alto, buscando beneficios inmediatos y de gran margen, son conocedores del mundo bursátil que manejan información que no necesariamente es de dominio público, y que desarrollan un olfato para salir airosos de estas aventuras.

Los fondos de alto riesgo agrupan colocaciones en emisiones de deudas de naciones con serios problemas económicos, adquiridos con grandes descuentos, acciones de empresas con calificaciones de riesgos comprometidas que están tratando de surgir, e inversiones en innovaciones revolucionarias que no tienen ninguna garantía de éxito.

Fondos de inversión inmobiliaria

Igualmente está la opción de los fondos inmobiliarios, que se encargan primordialmente de adquirir bienes de este género para otorgar rendimientos a sus participantes a través de la renta proveniente de sus alquileres y la revalorización de los mismos.

La inversión hecha en fondos inmobiliarios de comprobada trayectoria es aún más segura y solo está sometida a los vaivenes de la demanda y la oferta de los alquileres, que en todo caso siempre es mucho menos volátil que cualquiera de sus equivalentes bursátiles.

Hay que tomar en cuenta que en algunos casos la entrega de dividendos no se hace periódicamente, sino en los plazos establecidos por los contratos de alquiler que se acuerden con los inquilinos.

Ingresos pasivos que complementen la pensión

Participar en los fondos de inversión es una de las opciones para multiplicar nuestros ahorros sin tener que ser expertos en el mundillo bursátil.

Muchas son las compañías que ofrecen estos servicios y bastará con hacer un modesto estudio de la conformación de los fondos que manejan, y de acuerdo al capital que dispongamos, el riesgo que podamos asumir y la rentabilidad que esperamos, anotarnos en el que cumple con nuestras expectativas.

La información de cómo se cotizan estos fondos es pública y generalmente se mantiene actualizada, por lo que es muy sencillo seguirle la pista.

Si por cualquier razón en algún momento deseamos vender nuestras participaciones, podemos hacerlo sin ninguna limitación; el mejor momento será cuando su cotización esté por encima de lo que hemos invertido originalmente.

Consolidar un portafolio de inversión requiere tiempo y dinero; sin embargo, las personas que llegan a la tercera edad sin ahorros podrían lograr algún capital, por ejemplo, negociando la nuda propiedad de un inmueble que posean para iniciar una inversión en cualquier momento.

Los fondos de inversión manejados con responsabilidad son una forma adecuada de contar con recursos adicionales que complementen nuestras pensiones de ley.

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