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Cómo prevenir la osteomalacia en adultos

Las afecciones de los huesos causan estragos en el cuerpo humano. El esqueleto es lo que da y preserva la forma de nuestro cuerpo. Por lo que cualquier problema que padecemos con esta estructura que nos sostiene es verdaderamente fatal. Los problemas más comunes son la osteoporosis y la osteomalacia en adultos.

Aunque ambas condiciones son terriblemente incisivas, tienen algunas diferencias determinantes para el diagnóstico. Mientras que la osteoporosis es un desgaste en el tejido óseo, en el caso de  la osteomalacia el paciente conserva el volumen de estos tejidos pero sufre de un ablandamiento de los mismos.

Qué es la osteomalacia en adultos y síntomas

La definición de osteomalacia refiere a la patología que causa que los huesos pierdan su dureza, generando dolores al verse sobrepasada la osamenta en su capacidad de sustentar todo el cuerpo.

Las personas que sufren de este mal ya en etapas algo avanzadas suelen sentir dolor en la zona lumbar, la pelvis, la cadera o en las piernas.

Como es de esperar, toda la situación también origina pérdida del tono muscular, debilidad y dificultad para caminar. Incluso si las personas que sufren de osteomalacia no son tratadas a tiempo, pueden empezar a encorvarse como resultado de que los huesos ceden ante el peso corporal.

Los síntomas de osteomalacia pueden variar dependiendo de lo avanzado que se encuentre este padecimiento sembrado en nuestro cuerpo. Aun iniciado el proceso que compromete a nuestros huesos, puede que no tengamos ningún síntoma visible. A medida que persista el déficit de vitamina D empezaremos a sentir dolores que no tienen explicación y que no se alivian.

Puede revertirse

Una de las diferencias cruciales con la osteoporosis es que la osteomalacia puede revertirse. Ya esta, es originada por la deficiencia abrumadora de vitamina D en el organismo. Si esta condición es detectada en sus estadios iniciales, la salud ósea puede restablecerse con tratamientos.

No obstante, si se descuida y se arraiga en nosotros, la osteomalacia  puede resultar tan mórbida como la osteoporosis, causando huesos tan débiles que se doblan o parten con mucha facilidad, con todo lo que esto conlleva para la salud.

¿Cuáles son sus causas?

Las causas y síntomas de la osteomalacia provienen de la falta crónica de vitamina D. Lo que produce la pérdida de rigidez en el esqueleto en forma general que se refleja básicamente en los componentes que mayor estrés o peso soportan.

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Como ya mencionamos, al no producir desgaste –tal como lo hace la osteoporosis– no se observa pérdida del volumen óseo. Sin embargo, sí una incapacidad de movilidad importante por la debilidad y los dolores que puede llegar a producir.

La principal causa para presentar este indeseable cuadro es una baja ingesta de los alimentos que proporcionan a nuestro cuerpo esta importante vitamina. Entre lo que podemos consumir que contiene esta sustancia vital (así como los demás minerales que favorecen la correcta formación de las estructuras óseas) tenemos a la leche completa, las sardinas, el salmón y las yemas de huevos.

Otro factor que puede afectar al punto de causar la osteomalacia es recibir pocos rayos de sol. El efecto que ejerce el sol en nuestra piel es benéfico para la producción de vitamina D. Por lo que las personas que viven en zonas geográficas con poco sol durante largas épocas del año tienden a sufrir de esta enfermedad.

Ahora bien, incluso consumiendo alimentos que aportan vitamina D podemos caer en un cuadro de esta naturaleza si nuestro organismo no es capaz de absorberlos al momento de la digestión. Esto puede ser causado por problemas renales, hepáticos o por problemas que involucren el deterioro de las paredes intestinales.

Las personas que padecen del síndrome celíaco también pueden experimentar dificultad en la absorción de la vitamina D proveniente de su dieta cotidiana, por lo que es muy prudente que siempre estén vigilantes para suplementar cuando sea necesario.

¿Cómo podemos prevenirla?

La osteomalacia en adultos es relativamente fácil de prevenir, siempre y cuando estemos atentos a los niveles de vitamina D que mantenemos en nuestro organismo.  Sobre todo cuando preexisten las condiciones que potencialmente pueden afectarnos en este sentido.

Nunca está de más acostumbrar acompañar la comida con suplementos. Que refuercen lo adquirido en la ingesta, y por supuesto que al primer indicio de que esto pueda estar ocurriéndonos Habrá que realizar los exámenes para el correspondiente descarte.

El comienzo de la osteomalacia y prevención de situaciones más complejas siempre se presentarán en función de lo atentos que estemos al presentar dolores recurrentes en los huesos. Así como en ciertas partes del cuerpo que no hayan sufrido caídas o golpes.

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Y sin duda que estaremos menos expuestos a sufrir de la osteomalacia en adultos cuando nuestra dieta  –además de ser  balanceada– contenga aquellos alimentos que nos proporcionan los nutrientes que son necesarios para fortalecer el tejido óseo.

También nos ayudará recibir con frecuencia rayos del sol que afiancen nuestra producción natural de la citada vitamina D. En los adultos mayores en menester estar atento a algún decaimiento repentino que pueda presentar, así como a alguna queja de dolores en los huesos.

La osteomalacia en adultos es una enfermedad totalmente indeseable y podemos mantenerla a raya si trabajamos consistentemente la prevención. Al contrario de la osteoporosis, que quizá solo en algunos casos puede detenerse, esta afección de los huesos puede incluso revertirse con el debido cuidado.

Entonces, la prevención es la palabra clave para librarse de padecer de osteomalacia. Y si ya se ha desarrollado, para evitar a toda costa llegar a un estado en el que su tratamiento ya sea muy complicado.

 

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