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Causas de pérdida de fuerzas en las piernas en ancianos

La pérdida de fuerzas en las piernas en ancianos es un problema frecuente que puede deberse a múltiples causas, tanto por el origen del problema como por los diferentes grados de gravedad de los síntomas y consecuencias. Esta afección puede darse como una molestia o sobrecarga hasta un dolor que imposibilita realizar las actividades cotidianas.

En este artículo te contamos por qué duelen las piernas, las posibles enfermedades asociadas y algunos remedios que pueden ayudar a paliar el problema.

Dolor de piernas en ancianos: Posibles enfermedades

El dolor en las piernas suele producirse como resultado del desgaste, la sobrecarga o lesiones en las articulaciones o los huesos, los músculos, los tendones u otros tejidos blandos. Algunos tipos de dolor en las piernas también pueden deberse a problemas en la parte de la columna vertebral o por coágulos sanguíneos, venas varicosas o mala circulación.

Las extremidades inferiores son las que más peso soportan y las que más utilizamos al realizar movimientos. Por ello, con el paso de los años, se suele sufrir una pérdida de masa muscular y una degeneración articular. El desgaste es uno de los motivos más frecuentes del dolor de piernas en la tercera edad.

Pero, además del debilitamiento de las articulaciones y la progresiva pérdida de masa muscular propia del proceso de envejecimiento, hay otras razones por las que se puede sufrir una debilidad en las piernas que pueden estar relacionadas con una patología de las articulaciones.

Las enfermedades articulares afectan principalmente al sistema musculoesquelético, produciendo dolor de huesos y articulaciones. En la mayoría de los casos, estas patologías se producen por daños degenerativos causados por el desgaste de articulaciones.

Los problemas de articulaciones son muy habituales en la tercera edad, ya que se deben principalmente a procesos degenerativos e inflamatorios. Generalmente, estos problemas afectan a las extremidades inferiores, es decir, a las articulaciones de la cadera y las rodillas. Sin embargo, las enfermedades articulares también pueden aparecer en otras zonas, como los hombros, los codos, e incluso los dedos.

Tanto los ancianos, las personas con sobrepeso y quienes sufren una patología que afecta a los huesos y articulaciones tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades articulares. Asimismo, las mujeres con menopausia son propensas a sufrir una fractura ósea debido a la osteoporosis.

Algunas de las 10 posibles enfermedades asociadas al dolor de piernas son:

  1. Espondiloartritis anquilosante: la espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria que, con el tiempo, puede hacer que algunos de los huesos de la espina dorsal (vértebras) se fusionen. Esta fusión genera una pérdida de flexibilidad en la espina dorsal, pudiendo producir una postura encorvada. En caso de que las costillas estén afectadas, puede ser difícil respirar profundamente.
  2. Quiste de Baker: este quiste lleno de líquido causa una protuberancia y una sensación de tirantez detrás de la rodilla. El dolor puede empeorar al flexionar o extender la rodilla, así como al estar activo. Generalmente, es resultado de un problema en la articulación de la rodilla, como artritis o ruptura de un cartílago.
  3. Fractura de pierna: se produce por una rotura o fisura en uno de los huesos de las piernas. Entre las causas más comunes están las caídas, accidentes automovilísticos y lesiones deportivas. El tratamiento depende del lugar y la gravedad de la lesión. Una fractura grave de pierna puede requerir cirugía, mientras que otras lesiones pueden tratarse con un yeso o una férula.
  4. Gota: la gota es una forma común de artritis que puede afectar a cualquier persona. Se caracteriza por ataques repentinos y graves de dolor, hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad en una o más articulaciones, a menudo en el dedo gordo del pie.
  5. Osteoartritis: también es una forma común de artritis que se produce cuando el cartílago protector que amortigua los extremos de los huesos se va desgastando por el paso del tiempo. Aunque la osteoartritis puede dañar cualquier articulación, las afecciones suelen producirse generalmente en las articulaciones de las manos, rodillas, caderas y columna vertebral.
  6. Enfermedad arterial periférica: esta afección es un problema circulatorio frecuente en el que las arterias estrechadas reducen el flujo sanguíneo a las extremidades. La enfermedad arterial periférica impide que las piernas o brazos (más comúnmente las piernas) reciban un flujo sanguíneo suficiente, produciendo síntomas como dolor en las piernas al caminar.
  7. Artritis reactiva: este tipo de artritis consiste en dolor e hinchazón en las articulaciones desencadenadas por una infección en otra parte del organismo, generalmente los intestinos, los genitales o las vías urinarias. Este problema suele afectar las rodillas, los tobillos y los pies, aunque también puede dañar los ojos, la piel y la uretra.
  8. Artritis reumatoide: trastorno inflamatorio crónico que puede afectar tanto las articulaciones como distintos sistemas corporales, incluyendo la piel, los ojos, los pulmones, el corazón y los vasos sanguíneos. Es un trastorno autoinmune.
  9. Ciática: dolor que irradia a lo largo del trayecto del nervio ciático, que se ramifica desde la parte inferior de la espalda a través de las caderas y glúteos y hacia debajo de cada pierna. Por lo general, la ciática afecta solo a un lado del cuerpo.
  10. Tromboflebitis: proceso inflamatorio que produce la formación de un coágulo de sangre que bloquea una o más venas, generalmente en las piernas. La vena afectada puede estar cerca de la superficie de la piel (tromboflebitis superficial) o dentro de un músculo (trombosis venosa profunda).
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El dolor en las piernas en personas mayores también puede deberse a calambres en los músculos (calambres musculares) por deshidratación o cantidades bajas de potasio, sodio, calcio o magnesio en la sangre; medicamentos (por ejemplo, diuréticos y estatinas); fatiga o distensión muscular por sobrecarga o por mantener un músculo en la misma posición durante un tiempo prolongado.

Remedios para paliar el dolor de piernas en ancianos

El tratamiento de las enfermedades articulares depende del tipo de dolencia y la fase en que se encuentre la patología. En un primer momento, suele aplicarse un tratamiento a base de medicamentos para el dolor de huesos y articulaciones, aplicación de calor y fisioterapia.

Además de seguir el tratamiento farmacológico, es muy importante realizar ejercicios de fisioterapia, ya que ayudan a paliar el dolor de piernas en ancianos, contrarrestando la pérdida de la función muscular y ayudando a mantener el movimiento de las articulaciones afectadas.

Asimismo, es importante seguir una serie de medidas preventivas de enfermedades que causan dolor en las piernas como:

  • Una dieta saludable es esencial. Hay que eliminar prácticamente la carne roja y los productos procesados, aumentar el consumo de frutas y verduras y prescindir de alimentos que puedan alterar los niveles de glucosa, especialmente si se padece diabetes.
  • Hacer ejercicio de forma regular y moderada también es un factor que influye para mantener las articulaciones en buen estado. Es importante practicar al menos 30 minutos de ejercicios físicos adaptados a personas mayores, como dar paseos o hacer gimnasia acuática.
  • Mantener los pies en alto favorece la circulación sanguínea. También es conveniente recibir masajes en las extremidades por terapeutas profesionales o utilizar aceites naturales con propiedades calmantes y antiinflamatorias como el aceite de romero, de naranja, de menta o de geranio aplicándolos mediante movimientos circulares. En casos de hipertensión, será necesario practicar yoga o técnicas relajantes.
  • Los baños de agua tibia y sales ayudan a paliar el dolor de piernas en ancianos, relajar la musculatura, aliviar la sensación de cansancio y desinflamar la hinchazón de las extremidades inferiores.

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